La Atlántida "El continente sumergido", es uno de los mitos más
discutidos y más populares desde hace tiempo atrás; quizá por las connotaciones
históricas que tendría en caso de probarse que en verdad existió. La
información pende únicamente del testimonio literario de un filósofo griego
ateniense de nombre Aristócles, más bien conocido como Platón. Platón nació hacia el año 427 a. C. y relató los hechos en dos de sus
diálogos: "Timeo y Critias" escritos alrededor del año 350 a.
C. y que aun en su tiempo, su discípulo ilustre de nombre Aristóteles,
catalogara la historia como ficción.
Aquí, una pequeña semblanza
del relato:
En una provincia
llamada Saíta un historiador de nombre Solón "El más sabio de los
siete" fue informado por los sacerdotes del lugar, sobre la hazaña hecha
por los Atenienses 9,000 años atrás al vencer en la guerra a los Atlantes;
habitantes de una isla situada más haya de las Columnas de
Hércules"(Estrecho de Gibraltar), y cuyas dimensiones eran mayores que
Libia y Asia.
Tras la victoria Ateniense, acontecieron terremotos e inundaciones en la
Atlántida y en un solo día y una sola noche, la isla - continente se hundió
bajo el mar desapareciendo por completo pereciendo Atlantes y guerreros
Atenienses también, según describe.
Solón cuenta esta historia a Critias "el viejo", y este a su vez a su
nieto del mismo nombre; quien en una reunión con Sócrates y varios oyentes, y
con motivo de un discurso dado por este, sobre la república, hace el relato un
tanto como paradigma o ejemplo de los órdenes políticos y sus efectos
históricos, asegurándose lo verídico del relato.
El relato es relativamente extenso, porque incluye algunos
señalamientos de los sacerdotes de Saita hechos a Solón; consistentes en la
somera burla que hacen a los Griegos tachándolos de ignorantes de sus glorias
pasadas e históricas. Contiene también la descripción que hacen de los dominios
Atlantes en Asia y Europa, así como la historia del gobierno de la isla,
entrelazada con los hechos de los mortales y sus dioses, todo ello con un
"cocinamiento literario Homérico", de vida y grandeza del supuesto
reino.
La historia de Platón a causado inquietud hasta en los medios científicos, y
por tanto es importante decir que los puntos que rodean el supuesto acontecimiento,
han sido revisados bajo esta óptica, resultando lo que a continuación resumo
extractadamente:
Que esta
supuesta isla grande o continente, por cuestiones de tipo natural
geológico no es posible se hunda en un lapso de tiempo, como el que
informa el relato.
Que no es
posible concebir una desaparición de la isla, por elevación del nivel de
los mares pensando en el fin de la glaciación (10,000 años A. C.), ya que
esto afectaría solo los litorales debido a que la elevación media del
nivel del mar en los últimos 10,000 años, ha sido entre 35 y 110 mts. y
siendo que si la Atlántida estaba salpicada de montañas y tenía una
extensión territorial inferior a 11,000,000 km cuadrados (más grande que
Estados Unidos), resulta poco menos que imposible ocurriera la
catástrofe, y obviamente menos en el tiempo que se da en el relato.
Que la
hipótesis de tragamiento (subducción), de la isla junto a la placa
oceánica que la contenía bajo una placa continental, resulta improbable;
porque este proceso es muy lento siendo de aproximadamente 2.8 Cm/año en
el Océano Atlántico.
Que si la
destrucción de la Atlántida hubiera sido por impacto meteórico, este
tendría que haber sido de un diámetro mayor de 300 km. Con ello se
hubiera generado una capa de polvo en todo el mundo, se hubiera
presentado una disminución sensible de la temperatura, y la extinción
masiva de especies de seres vivos, muy probablemente el hombre (quizás
los insectos tendrían una mayor oportunidad de sobrevivir).
Otra hipótesis
es la de erupción volcánica a un nivel de explosión, cosa muy poco
probable ya que habría huellas de ello; ya que una isla de las
dimensiones presumidas de la Atlántida, es prácticamente imposible desaparezca
por completo, ejemplos de ello tenemos el de el Santorín, krakatoa, etc.
Que el relato
de la destrucción de la llamada Atlántida, haya llegado a oídos de Platón
grandemente deformado; tanto en fechas, ubicaciones, y contexto general
histórico, y que en realidad se trate de la destrucción de Thera, ubicada
en el mar Mediterráneo a 112 km.. de la isla de Creta, ocurrida por
explosión volcánica del Santorín con acompañamiento de maremotos, esto
aproximadamente hacia el año 1450 A.C. en afectación seria a la
civilización Minoica de Creta.
Un vez que hemos visto como tenemos algunos
problemas para explicar la desaparición lógica de la Atlántida tal como la
reporta Platón; es necesario volver los ojos hacia la persona del célebre
filósofo, y comentar varios detalles importantes:
Platón aparte de su educación propia de una familia acomodada, hereda el
conocimiento y penetración de pensamiento de dos filósofos de altos vuelos como
es Parménides De Elea y de Sócrates. En cuanto a Parménides quizá pudiésemos concentrar su aportación en dos
puntos básicos: La identificación del ser con el pensar, y la aplicación de
ipso facto de las condiciones del pensar, a la determinación del ser. Con esto,
y ante la segura negación de muchos; Parménides establece las bases del
realismo filosófico. De Sócrates hereda (y nosotros también), algo de formidable importancia:
el descubrimiento del concepto, y lo hace aplicando a las cuestiones morales el
método que los geómetras siguen al hacer su ciencia: reduciendo las múltiples
formas de la realidad sensible, a un número relativamente pequeño de figuras.
Platón fue un discípulo brillantísimo de Sócrates, quien
utilizaba para filosofar lo que se llama "mayéutica socrática"; que
consiste en hacer preguntas para definir algo y sobre las respuestas hacer
crítica interrogante, para lograr una mejor definición. Platón perfecciona la
mayéutica y la convierte en lo que el llama "la dialéctica", que
viene consistiendo es una contraposición no de ideas distintas, sino de una
opinión, y la crítica de ella conformando con este ejercicio el diálogo en el
intercambio de afirmaciones, y negaciones.
Platón divide la dialéctica en la intuición de la idea, y el esfuerzo
crítico para esclarecer esa intuición de la idea. En Platón existía una gran
admiración ante el misterio e interrogación que hay que salvar para llegar al
esclarecimiento de las ideas, y se vale de manera continua de las ficciones,
utilizándolas como medios útiles de explicación. Vemos pues en Platón una
afición a exponer su pensamiento filosófico bajo la forma de lo que el mismo
llama con la palabra griega "mitos", y lo hace de acuerdo a la
costumbre de las nodrizas griegas de contar "mitos" a los niños en
forma de parábola de enseñanza, y ejemplo. Un ejemplo de esto, lo tenemos cuando Platón cuenta "el mito de
reminiscencia" (la vida de los incorpóreos), utilizando una teología
bastante extraña para el orden de creencias que el manejaba (ficción). Platón
al ver a su audiencia un tanto recelosa porque piensa que el filósofo los está
engañando, pasa a realizar una "demostración" con un desinformado
joven que lo hace según el, "recordar aquellas esencias intelectuales que
las almas han conocido y que luego, al encarnar en cuerpos humanos, han
olvidado".
Después de todo esto, probablemente usted y yo, quisiéramos tener al
filósofo Platón en un juzgado, y poder cuestionarle si los fines para el,
justifican en todo caso los medios, a lo que quizá el con un dejo de
esperanzada comprensión pasaría a preguntarnos; si nuestra hambre de atisbar
nuestro origen y raíces, es más grande que la lógica debida a observar al
buscar ese sueño...
Actualmente y periódicamente encontramos publicaciones en los
informativos de ocio en la Internet, sobre supuestas ruinas encontradas bajo el
mar en distintos puntos, que son asignadas a la mítica Atlántida. Estas
informaciones carecen de respaldo científico y además, no tienen el más mínimo
seguimiento informativo. También encontramos libros y revistas que una y otra
vez se dedican al tema, dándole un tratamiento místico o hasta con asignaciones
hacia supuestas culturas antiguas extraterrestres. Todo ello no tiene el
más mínimo sustento o evidencia alguna, que nos deba motivar a siquiera
contemplar la posibilidad.