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El
escrito en cuestión, data del siglo IV después de Cristo (según estudio
de la Universidad de Arizona), donde anónimamente, el escriba narra diálogos de
tipo privado entre Jesús y Judas (Iscariote), en que se pone de manifiesto
prácticamente un acuerdo y casi una orden de Jesús, de entregar a Jesús al
Sanedrín Judío:
Dice el texto:
“Tu superarás a tus colegas, porque tu sacrificarás al cuerpo que me
viste…”
Esto,
aparentemente vendría a reivindicar a Judas, quitándole la culpa de traición,
pero para estudiar el caso, es necesario e importante, ubicarnos
históricamente.
En los
primeros años del cristianismo, con apóstoles como Pedro y Pablo vivos, ya
existían principalmente dos iglesias cristianas; la de Antioquia (helenística),
y de Jerusalén, y se observaban algunas diferencias sobre todo; en cuestiones
de costumbres (circuncisión, por ejemplo), aunque dentro de lo que es, la
ortodoxia cristiana en cuestiones de fe. Entre los siglos II y III se dio una
diversidad de corrientes de interpretación de conceptos religiosos; entre los que
debemos observar con interés particular, las de la secta de los gnósticos.
Los
gnósticos diferían en mucho con respecto a la ortodoxia cristiana, ya que no
reconocían al Dios del A.T. como el Padre de de Jesús, y se dieron a realizar
una interpretación particular sobre el ministerio de Cristo, y para ello
también escribieron otros evangelios, en que hablaban de “nuevas revelaciones”.
Los
gnósticos son por excelencia, una secta que toma de varias religiones distintos
conceptos (sincretismos). En ellos mismos también se dieron las divisiones,
conservando ciertas cosas en común, como sería su carácter “iniciático”; es
decir que para recibir el conocimiento de la verdad, se requiere de una
iniciación en las personas.
En este
entorno de diversidad, de concepciones y sectas, se escribieron cantidad de
libros que pretenden ser evangelios (del griego buena nueva), como el Evangelio
de Tomás, el de María Magdalena, etc. cuyos contenidos no aportan nada a la
doctrina cristiana, y cuyo canon cristiano los dejó fuera de reconocimiento
como la palabra de Dios (libros apócrifos).
El
Evangelio de Judas, corresponde a la literatura de los gnósticos, y su misma
datación, lo ubica dentro lo que es un libro apócrifo y además herético, porque
no compagina con los acontecimientos que describen los evangelios canónicos.
La
noticia del “Evangelio” de Judas, y sobre todo de su contenido, nace
principalmente de un programa de TV de National Geographic, y muchas de las
publicaciones de artículos en revistas e Internet relativos al tema, fueron
efectuados precisamente, en vísperas de Semana Santa. Estas publicaciones, solo
tienen un carácter mercantilista, y en ocasiones hasta componen agentes de
desinformación; ya que está siendo manejada como "una verdad que sale a la
luz", cosa que en verdad, es más factible la aporten (la verdad), los
evangelios canónicos:
Es muy
importante saber, que los judíos esperaban un Mesías cuyo liderazgo y acciones,
les llevaran a sacudirse del yugo romano. Yo pienso que Judas en realidad
concebía a Jesús como el futuro Rey de Israel, que daría a su nación la
independencia por las vía militar. De hecho se supone que Jesús llevaba sangre
del Rey David, por la rama paterna, y es posible ello fuera identificado como
un elemento de esta causa por Judas, y otros más.
Creo que
un Judas decepcionado (dejando de lado la supuesta intervención del diablo), es
buen candidato para llevar a cabo la traición, después de ello vendrían
problemas de remordimiento de consciencia, que lo llevarían a colgarse como se
narra oficialmente, dejando la imposibilidad patente, para escribir de su
propia mano, un evangelio.
Sin duda
El “Evangelio” de Judas, tiene un gran valor, pero es un valor arqueológico
y también histórico, esto último en los caminos y hechos de las sectas
gnósticas (muy posiblemente Los Cainitas), de los que hiciera referencia Ireneo
en su obra “Contra las herejías”, hacia el 180 d. C.
Así mismo
es importante decir, que este "evangelio", no simbra ni estremece ni
afecta de alguna manera la fe cristiana de los católicos, o de los evangélicos;
y ello es porque los hechos que se reconocen sobre la vida de Jesús, tiene un
registro más antiguo.
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