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Poco después la hipótesis de Lemuria sería desechada del ambiente
científico, tras la aparición de la teoría de la existencia de Pangea, y la
separación de los continentes como una válida razón para explicar válidamente
la similitud de la flora y la fauna en lugares dispares.
Por su lado el abad frances Charles-Etiennne Brasseur de
Bourgourg, un estudioso y entusiasta de la Leyenda de la Atlántida, descubriría
en 1864 un escrito efectuado en el 1560 por el obispo de Yucatán, Diego
De Landa sobre la cultura Maya.
En este documento, De Landa descifra los jeroglíficos relacionados con el
calendario Maya, y además aporta una errónea designación alfabética a
ideogramas y signos silábicos.
Brasseur utiliza los signos alfabéticos aportados por De Landa, para
"traducir" y el Códice Tro-Corteciano (escrito genuino de los
mayas), en el que hace resaltar un relato sobre un gran cataclismo que
había acabado con una gran isla llamada Mu, en el Atlántico hacia el
año 9937 a. C.
Augustus Le Plongeon un explorador e investigador, en ese tiempo, se
dio a la tarea de realizar excavaciones en las ruinas de Yucatán
(México), informando que en cuatro inscripciones mayas encontradas entre
ellas, el Códice Tro- Corteciano. Con base a lo escrito por
Brasseur, Le Plongeon volvió a "traducir" los escritos resaltándose
nuevamente la catástrofe del continente de Mu.
Aquí un fragmento de Le Pongeon:
"El año seis Kan, en el undécimo Muluc, en el mes Zac, se
produjeron terribles terremotos que continuaron sin interrupción hasta el
decimotercer Chuen. El país de las colinas de lodo, la "Tierra de
Mu", fue sacrificado. La cuenca se elevó dos veces, desapareció
repentinamente durante la noche y fue sacudida por fuerzas volcánicas. Al
reducirse, éstas hicieron que la tierra subiera y bajara en varias ocasiones y
lugares diferentes. Finalmente, la superficie cedió, los diez países se
separaron y los fragmentos se dispersaron; incapaces de soportar la fuerza de
las convulsiones sísmicas, se hundieron con sus sesenta y cuatro millones de
habitantes, ocho mil sesenta años antes de la escritura de este libro."
Plongeon y Brasseur, llegaron a la conclusión que el continente
llamado Mu por los mayas, era el mismo continente mítico de que hablara
Platón, con el nombre de Atlántida.
El continente perdido de Mu, a sido buscado por exploradores,
amantes de lo desconocido y cazadores de misterios; como el militar retirado James
Churchward, quién en sus libros, dice haber conocido a un sacerdote indio
que tenía varias tablillas de piedra con escritos en Naacal, que Churchward
cree, fue la lengua nativa de los pobladores de Mu.
Según Churchward, los primeros humanos corresponden a los nativos de Mu,
y datan desde hace unos 200,000 años, llegando a ser una cultura con más
conocimientos y avances que los logrados actualmente. Según Churchward, el
continente de Mu con una extensión de cerca de 10,000 x 5000 kms, y con una
población de 60 millones de personas, habría sido tragado por las aguas
del Océano Pacífico hace 12,000 años a causa de una gran explosión volcánica,
pereciendo la inmensa mayoría de sus habitantes, y cuyos pocos sobrevivientes
colonizaron otros continentes.
La ocultista Helena P. Blavatsky escritora de "La
doctrina Secreta", relaciona el continente de Lemuria con el continente de
la Atlántida. Describe a los habitantes de este continente con
aspecto simiesco, dice que eran opíparos (ponían huevos), corresponden
según ella a la tercera "humanidad" que ha habitado la Tierra.
Blavatsky habla de una cuarta raza raíz y una quinta; correspondiendo la
cuarta los habitantes de la Atlántida, y la quinta la nuestra.
En resumidas cuentas, el continente de Lemuria es un hipotético
continente, que constituye solo un recurso científico temporal, para explicar
la similitud de flora y fauna en lugares distantes.
El continente de Mu en cambio nace principalmente de errores de traducción de
escritos antiguos, de mentes un tanto fantasiosas que tienen como inspiración
básicamente, la leyenda de La Atlántida de Platón.
Místicos e "investigadores" han entretejido el nombre de Mu
como una abreviación de Lemuria, y han enlazado supuestos hechos históricos
entre Lemuria/ Mu y la Atlántida, en un intento de "dilucidar"
grandes civilizaciones perdidas, que supuestamente pueden constituir la raíz
del genero humano, teniendo incluso en la opinión de varios autores, injerencia
la presencia extraterrestre en nuestro planeta. Todas estas historias tienen
algo en común; pertenecen a la industria de la literatura de ocultistas e
"investigadores" de lo misterioso.
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